Su concepción vanguardista las ha liberado de los engorrosos turbuladores. Basta con abrir la tapa superior para tener un acceso directo al cuerpo de la caldera.
Además, están completamente automatizadas: su alimentación, encendido, limpieza de quemador e intercambiador, así como la retirada de cenizas a maleta extraíble, viene equipados de serie.
Tanto su óptimo rendimiento como sus emisiones inapreciables les han permitido la clasificación en los países con los criterios más exigentes, como Alemania, Francia, los Países Bajos e, incluso, con años de antelación, el Diseño Ecológico Europeo